H. Bloomfield supo que su padre fue hospitalizado de repente: "Mientras viajaba para New York, pensaba que tenía que hacer que esta visita fuese diferente de las demás. Siempre tenía miedo de mostrar mi afecto, siempre quise mantener la misma distancia prudente que mi padre mantenía conmigo.
Cuando lo vi en la cama, lleno de tubos, le di un abrazo. Él se sorprendió. "Abrázame también, papá", le pedí. Él me había educado diciendo que un hombre nunca muestra sus sentimientos. Pero insistí. Papá levantó sus brazos y me tocó. Allí estaba yo, pidiendo a mi padre que me mostrase cuanto me quería, aunque ya lo supiese".
"Sentí sus manos en mi cabeza, por primera vez, y escuché las palabras que su corazón decía, pero que sus labios jamás habían pronunciado. "Te amo", dijo él. Y a partir del momento en que tuvo el coraje de mostrar su amor, recuperó su voluntad de vivir".
La famila es lo más preciado que Dios nos ha regalado, debemos amarle, respetarle y sobre todo estsr agradecidos con el Señor, porque el nos guarda y tienenel contro de nuestra vida. si Jesucristo nos ama, porque no amar nuestros semejantes, especialmete a nuestros padres.
A veces esperamos que los demás nos den amor; empieza tú dándo amor, abrazos y verás que te amarán mucho.
Coloca tu mano izquierda en el hombro derecho.
Coloca tu mano derecha en el hombro izquierdo y dáte un abrazo que yo les mando.
Al igual q el personaje de la reflexion yo lo he vivido, mis padres son personas mayores q sus padres nunca les mostraron su amor con afectos por eso ellos son asi, Y aunque mi padre me abraso y beso momentos antes de morir, hoy por hoy mi madre lo aprendio y siempre antes de acostarse me abrasa y besa. y siempre le digo mami bendicion te amo. Gracias Paulo
Por lo menos él tuvo la dicha de luego disfrutar del amor de su padre! Mi madre también nos crió sin decirnos verbalmente lo mucho que amaba a sus hijos, cuando estubo enferma buscaba de nosotros ese afecto, ese abrazo, me costó mucho darselo y no por que no la amaba, todo lo contrario, sino por esa distancia que ella sin querer había puesto, mi mejor y más grande abrazo se lo dí cuando ya su cuerpo no sentía. Por ello desde ese día a mis hermanos,mi hijo, mi esposo y a toda mi familia le digo con palabras que los amo, porque no quiero pasar nuevamente por el amargo dolor de decirselo a un cuerpo inerte. A quienes tienen la bendición de aún tener a sus padres con vida, no dejen un solo día sin demostrarles lo mucho que los aman, y agradecerle por estar para ustedes sin importar ni esperar nada a cambio