|
Escrito por Celeste
|
|
24.04.2006 |
|
Un joven que fue criado como ateo, estaba entrenando para Salto Ornamental a nivel olÃmpico.
La única influencia religiosa que recibió en su vida le llegó a través de un amigo cristiano.
El deportista no prestó mayor atención a los sermones de su amigo, aunque los escuchaba con frecuencia.
Una noche, fue a la piscina de la universidad a la que pertenecÃa. Las luces estaban todas apagadas, pero como la noche estaba clara y la luna brillaba, habÃa suficiente luz para practicar.
El joven se subió al trampolÃn más alto y cuando volvió la espalda a la piscina al filo de la rampa y extendió sus brazos, vio su propia sombra en la pared.
La sombra de su cuerpo tenia la forma exacta de una cruz.
En lugar de saltar, se arrodilló y finalmente le pidió a Dios que entrara en su vida. Mientras el joven permanecÃa quieto, el personal de limpieza ingresó y encendió las luces.
"HABÃAN VACIADO LA PISCINA PARA REPARARLA".
|
|
Última modificación ( 26.04.2006 )
|