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Escrito por Celeste
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28.03.2007 |
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Buena venganza, sí señor!
El primer día ella embaló sus efectos personales en cajas, bolsas y Maletas...
El segundo día, vinieron los de la mudanza a llevárselos...
El tercer día, ella se sentó por ultima vez en su comedor, a la luz de Las velas, con una suave música de fondo, se hizo un festín a base de Langostinos, caviar y champagne.
Cuando termino su cena, ella se fue a cada una de las habitaciones de La casa y puso dentro del riel de la cortina, algunos de los Langostinos que no se había comido.Despues ella limpio la cocina y abandono la casa.
Cuando su marido y su nueva amiguita, llegaron a instalarse en la Casa, tuvieron un nido de amor perfecto los primeros días.
Después, lentamente, la casa empezó a oler mal. Lo probaron todo:
Limpiar, frotar, encerar, airear... Todo en vano.
Incluso hicieron verificar los conductos de aireación, para asegurarse Que no habían allí cadáveres de roedores en putrefacción. Todos las alfombras, moquetas y cortinas fueron limpiadas al vapor, y se instalaron purificadores de aire en las cuatro esquinas de la casa.
Cada vez que volvían, el olor estaba allí. Decidieron cambiar las alfombras y moquetas. El olor perduraba. Los amigos dejaron de visitarlos, el cartero les
Rodeaba y olvidaba dejarles el correo, la mujer de la limpieza dimitió...
Al final, incapaces de soportar la pestilencia, decidieron poner en venta la casa.
Un mes mas tarde, a pesar de que habían reducido a la mitad el precio de venta, no encontraban comprador para su apestosa casa.
Como ultimo recurso, solicitaron una fuerte cantidad de dinero para poder comprar otra casa.

La ex-esposa del hombre lo telefoneo, para saber de el. El le contó la odisea de la apestosa casa. Ella le escucho educadamente, y le dijo que echaba mucho de menos la casa, y que estaría dispuesta a reducir sus demandas en las negociaciones de divorcio, si podía recuperarla.
Convencido de que su ex-esposa no podía imaginarse hasta que punto los olores de la casa eran pestilentes e insoportables, el marido quiso dejarle la casa por la décima parte del valor real, a condición de que firmase el mismo día. Ella aceptó, y en una hora los abogados del ex-marido le enviaron los papeles.
Una semana mas tarde, el hombre y su amiguita sonreían viendo a los de
la mudanza embalar todas sus cosas y llevarlas a su casa nueva.
Absolutamente todo. Incluso los rieles de las cortinas.
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