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Escrito por Celeste
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07.09.2007 |
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El cuento comienza así
Resulta que un cura, un
pastor evangelista y un rabino estaban a cargo de sus respectivos templos y dos
o tres veces a la semana se juntaban a tomarse un café y parlotear un rato.
Un día, uno de ellos hizo un comentario diciendo que
predicarle a la gente no era tan difícil, que un verdadero desafío sería
predicar y convertir a un oso.
Una cosa llevó a la otra, y decidieron hacer el experimento:
cada uno se adentraría en el bosque, buscaría un oso, le
predicaría y trataría de convertirlo a su respectiva fe.
Una semana más tarde se reunieron a comparar los resultados.
El padre , con su brazo en cabestrillo, varios vendajes en todo el cuerpo y
apoyado en muletas, fue el primero:
-Bueno, entré al bosque buscando al oso. Cuando lo encontré,
comencé a leerle el catecismo. El oso no quería saber nada al respecto y
comenzó a pegarme con sus enormes brazos. Así que rápidamente tomé mi agua
bendita, lo salpiqué con ella y por Dios y la Santísima Virgen
les juro que se puso manso como un corderito. El obispo vendrá la próxima
semana a darle su primera comunión y su confirmación.
El reverendo habló después. Estaba en silla de ruedas, tenía un brazo y ambas
piernas enyesadas y tenía un suministro de suero conectado al otro brazo. En su
oratoria encendida relató:
-BUENO, hermanos, ¡ustedes saben que nosotros no salpicamos a la gente! Cuando
encontré al oso, comencé a leerle la PALABRA SAGRADA DEL SEÑOR. Pero este oso no
quería saber nada conmigo. Así que lo agarré del brazo y comenzamos a luchar.
Rodamos colina abajo, luego seguimos luchando mientras subíamos otra colina y
volvimos a rodar hacia abajo hasta terminar en un arroyo.
Entonces rápidamente hundí su cabeza en el agua y bauticé su peluda alma. Y
exactamente como te pasó a ti (añadió mirando al cura) se volvió manso como un
cordero y pasamos el día alabando a Jesús.
El cura y el reverendo miraron al rabino, que yacía en una cama de hospital.
Tenía yeso por todo el cuerpo, varios suministros de remedios y sangre por vía
endovenosa y monitores que verificaban constantemente su condición.
El pobre rabino estaba realmente mal cuando los miró y les dijo:
Mirándolo en restrospectiva,
creo que la circuncisión no era la mejor manera de intentar convertirlo!!!
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